Las personas que son apostadores patológicos no pueden controlar sus impulsos de apostar. Terminan perdiendo mucho dinero y acaban teniendo problemas con las finanzas. Apostar generalmente causa problemas en el trabajo, en el colegio o en sus relaciones personales. Sin embargo, a pesar de estos problemas un apostador patológico continuará apostando.
Apostar en el juego ¿constituye un problema?
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